Hace muchas metamorfosis existió algo llamado “Congreso Internacional de Organismos apócrifos”. Asistí en calidad de invitado de honor del gran tótem, me recibieron con saludos, aplausos y uno que otro bocadillo de galletas y sal que engullía entre cada platica. Ese año debido a los acontecimientos genéticos que se venían dando, la reunión fue precedida por la Honorable Asamblea de Probocapios –secuencia de palabras que poseen la virtud de no tener significado- entre los asistentes se encontraban representantes de todos los movimientos filosóficos, virales y artísticos: Eclesiastos, Jolopilantes, Omistruotecas, Pobocartos, Parcifasos y por supuesto los orgullosos anfitriones Probocapios –cada uno vestido pulcramente de radiaciones ionizantes- al entrar en funciones la Honorable Asamblea de Probocapios tomó como primera medida preparar un congreso internacional para la restitución celular de los beneméritos e ilustres Organismos Apócrifos. El motivo era sencillo, hace unos días la asamblea recibió de forma anónima un paquete de carga genética que contenía información indescifrable y una nota con la frase: “clave para la integración celular”. Fue entonces cuando se les ocurrió organizar el congreso para resolver el misterio contenido en el famoso paquete, que por alguna razón y para extrañeza de los mas destacados estadistas linfáticos, hizo que en menos de una semana se triplicara la población de nuestra humilde metrópoli.En la entrada cada orador se registró ante los delegados para exponer su dogma ante la H. Asamblea en debate justo con los demás miembros. Solo a las especies más evolucionadas se les permitía subir al Promosporio a exponer sus alegatos ante la junta, cada miembro reptaba hacia este domo atraídos por la nueva experiencia de debate neoburocrático. A cada orador se le pidió que mirara el paquete de carga genética y descifrara el misterio que en él había escrito, haciendo evidente apoteosis a la esfinge de Tebas.
Pasaron horas de incesante discusión en el Promosporio, guiados por un común instinto predador. Al final hubo varias conclusiones, unos decían que el misterio era la esencia del universo: el inodoro metafísico que guarda los desechos orgánicos (nosotros), los cuales van en función de las respectivas diferenciales para el alimento adquirido, los líquidos que albergan y el tiempo de evacuación para Inodoro (a lo que se llamara factor epsilon XXX), así bien, la función expresa la teoría unificada de las interacciones físicas que demuestra la inexistencia de Dios, el origen de todas las cosas y la receta secreta del coronel de Kentucky Fried Chicken. Los más sobresalientes exponentes de esta teoría eran los doctrinarios Probocapios, se rumoraba que ellos patentaron la ecuación base para el error humano como símbolo de la asamblea. En cambio los Eclesiastos afirmaban que el misterio era una antigua oración asirio-babilónica que iba más o menos así:
Creo en la esencia todopoderosa,
nunca objetiva, altanera y escurridiza;
y en la metafísica del ser en cuanto es,
que fue concebida por obra del conocimiento empírico
y nació del razonamiento a priori,
padeció sofismas y alcanzó conciencia en la inconsciencia,
accedió a la existencia y se opuso a la dialéctica,
adquirió el carácter de absoluto y por tanto subjetivo
nunca objetiva, altanera y escurridiza;
y en la metafísica del ser en cuanto es,
que fue concebida por obra del conocimiento empírico
y nació del razonamiento a priori,
padeció sofismas y alcanzó conciencia en la inconsciencia,
accedió a la existencia y se opuso a la dialéctica,
adquirió el carácter de absoluto y por tanto subjetivo
y desde allí es abstraído a través de los sentidos.
Creo en la realidad subjetiva;
y en todos aquellos que existen en un espacio y tiempo,
que se encuentran en mi mente
conceptualizándose y abstrayéndose
y modifican mi percepción de lo real.
Per Se.
Así pasaron de hipótesis tan escandalosas como la existencia del capitulo diecinueve del Ulises, la respuesta a ecuaciones indescifrables escribiendo el numero cinco al revés y la revelación del lugar donde Set escondió el orgullo de Osiris. Nadie supo en que momento tantos organismos apócrifos se empezaron a preocupar por su restitución celular, muchos decían que fue por la tentación sádica de entregarse a los tormentos de afirmar principios categóricamente contradictorios; lo cierto es que el congreso atrajo a una innumerable cantidad de asociaciones que se encargaron de dar un generoso donativo a la causa.
Los congresos siempre me parecieron extrañas secuencias de discusión y ansiedad por tener la ultima palabra, en ellos asisten parásitos escurridizos en busca de anfitrión para ganar a costa de otro el derecho de existir, sin embargo me vi obligado a asistir en esa ocasión por innegables instintos naturales. Después que todos los participantes expusieron sus teorías, los delegados ordenaron silencio para dictar el veredicto. Quien resultara ganador tendría el honor de ser el primero en realizar la integración celular, fue un doctrinario Probocapio a quien se le otorgo la victoria –para regocijo de los organizadores- era de esperarse el descontento, silbidos y gritos de: ¡estaba arreglado! Hasta que el caos se apodero de la sala, en pocos minutos la asamblea departía entre empujones de organismos inconformes, inyecciones de ponzoña e insultantes metamorfosis de partículas recorriendo las más exóticas posibilidades. Por mi parte me dedique a observar como publico y conferencistas saciaban sus impulsos existenciales, destilando de vez en cuando residuos de esporas o absorbiéndose entre sí con seudópodos; los asambleístas fueron los primeros en ser devorados –al igual que el ganador de la noche- El congreso terminó convertido en un manjar de viscosos despojos. Los pocos sobrevivientes no tardamos en descifrar la verdadera clave del misterio, sin embargo ya era muy tarde para asimilar la información. Nunca logramos la integración celular.
A las pocas semanas fuimos deshonrosamente extirpados como un tumor más. Nuestro anfitrión logró sobrevivir a tan indecente operación -eso no me alegró mucho- de haber sabido así que terminarían mis días hubiera hecho las cosas de otra forma, no se, mutar a cáncer hubiera sido un buen comienzo…

